SAL DE AÑANA TARRO DE CRISTAL envase de 120gr.

5,50 IVA incluido

El origen de la Sal de Añana

Desde tiempos ancestrales, los salineros del Valle Salado de Añana transforman la fuerza de la naturaleza en un arte único. El agua salada que brota de los manantiales subterráneos se canaliza por antiguos sistemas de madera y piedra hasta las eras, donde el sol y el viento trabajan juntos para dar forma a un mineral puro y lleno de historia.

Entre los meses de mayo y septiembre, hombres y mujeres del valle recogen a mano los cristales que la tierra devuelve, conservando una tradición milenaria y un sabor auténtico.


1. Llenado de las Eras

Se vierten unos pocos centímetros de salmuera sobre las plataformas, permitiendo que el sol y el viento comiencen su labor natural. Todo el proceso se realiza de forma manual, utilizando herramientas adaptadas a cada era y respetando el equilibrio del entorno.

2. Cristalización

En pocas horas, la salmuera comienza a transformarse. Sobre su superficie se forma una fina capa que, al romperse, da lugar a las preciadas flores de sal. Si se busca obtener la sal mineral, se remueve suavemente para favorecer una cristalización uniforme.

3. Riego

Para mantener un ritmo constante de evaporación, se agita la salmuera con un rodillo. Cuando algunas zonas se secan, se riegan con salmuera templada, cuidando siempre que el proceso siga su curso natural.

4. Recolección

La sal se recoge cuando aún conserva parte del agua, lo que permite un último lavado natural. Se agrupa en el centro de la era y se traslada a cestos de madera de castaño, donde se deja escurrir lentamente.

5. Almacenaje

Una vez escurrida, la sal se guarda en los almacenes situados bajo las eras, donde reposa hasta alcanzar el punto perfecto de secado. El resultado es una sal pura, artesanal y de sabor incomparable, lista para realzar cada receta.

SAL DE AÑANA TARRO DE CRISTAL – Envase de 120 g

La Sal de Añana en tarro de cristal (120 g) es una auténtica joya gastronómica. Nacida de un entorno natural único y de un proceso artesanal milenario, esta sal destaca por su pureza, su textura y su sabor inigualable.

Procedente del Valle Salado de Añana (Álava), la sal se obtiene de forma completamente natural, sin maquinaria ni aditivos. Su pureza se debe a su ausencia de microplásticos y a su mínimo contacto con la contaminación ambiental. Solo intervienen tres ingredientes: sal, sol y viento. No contiene blanqueantes, antiapelmazantes ni correctores de sabor, lo que preserva intacta su esencia.

El resultado es una sal pura, natural y rica en oligoelementos, con el doble de minerales que otras sales comunes. Un producto que combina tradición, sostenibilidad y calidad gourmet, ideal para realzar el sabor auténtico de tus platos.


EL VALLE SALADO DE AÑANA

El Valle Salado de Añana, en Álava, es un paisaje histórico y vivo, donde se cultiva el llamado “oro blanco” desde hace más de 7.000 años. Considerada la producción de sal activa más antigua del mundo, esta joya natural ha sido reconocida como Patrimonio Agrícola Mundial por la UNESCO.

El valle combina una geografía única con una arquitectura tradicional formada por piedra, madera y arcilla. Sus salineros, herederos de generaciones de artesanos, continúan utilizando los mismos métodos ancestrales para extraer la sal de los manantiales que brotan del subsuelo, vestigios del antiguo mar de Tetis.

El agua salada —la salmuera— emerge cargada de minerales y es conducida por un ingenioso sistema de canales hasta las eras, donde el sol y el viento hacen el resto: la evaporación natural que da lugar a una de las sales más puras del planeta.


ARQUITECTURA DE LA SAL

La llamada arquitectura de la sal del Valle de Añana es el resultado de miles de años de experiencia. No nació de planos ni teorías, sino del respeto por la naturaleza y la necesidad de aprovechar sus recursos con equilibrio.

Con materiales del entorno —piedra, madera y arcilla— los salineros crearon un paisaje arquitectónico único, donde cada estructura cumple su función para canalizar, evaporar y almacenar el oro blanco del valle.


MANANTIALES Y CANALES

Los manantiales naturales son la fuente inagotable del agua salada del valle. Sin perforaciones ni bombeos, la salmuera surge de manera continua desde el subsuelo. Solo cuatro manantiales —Santa Engracia, La Hontana, El Pico y Fuentearriba— son aptos para la producción por su pureza y salinidad.

El agua viaja por gravedad a través de una red de canales de madera, llamados royos, hasta llegar a los pozos y posteriormente a las eras donde comienza el proceso artesanal.


POZOS, ERAS Y ALMACENES

Los pozos funcionan como depósitos dentro de las granjas de sal, conjuntos de eras pertenecientes a cada salinero. La distribución del agua se regula mediante el histórico Libro Maestro, que garantiza un reparto equitativo y sostenible.

Durante los meses cálidos, de mayo a septiembre, la salmuera se vierte sobre las eras, donde el sol y el viento obran la magia: el agua se evapora y la sal cristaliza de manera natural.

Bajo las eras se encuentran los almacenes, donde se guarda la sal antes de su envasado. Cada tarro de cristal encierra así siglos de tradición, respeto por el entorno y el sabor auténtico de la tierra.

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